Maestro nuevo
Entraste al aula y miraste a cada uno de los asistentes, sientes una emoción nueva-o tal vez remozada-, la inspiración de asumir que lo que dices es cierto, que tus palabras ahondarán en la razón de quienes te escuchan y que solo con tu mirada escrutadora bastará para que tus estudiantes se aferren a tí como discípulos fanatizados, sedientos de sorber tus enseñanzas. Pero...¿qué subyace al fondo del aula? sí...son sonrisas, algunos de los presentes no han podido evitar un rictus cargado de ironía al mirarte, "personaje vacío, que sólo se llena en un aula...aquí no habrán aguas para tu jarra", parece leerse en la mirada criminalezca de no uno solo, sino de varios de quienes ya te escuchan recitar tus estúpidas normas aprendidas en la facultad. Traes contigo un maletín lleno de sueños pedagógicos, ensoñadas teorías curriculares, un elogio a Vigotsky y a Ausubel, tú no serás como los demás...ni como esa "ex maestra" que te miraba con desidia, la juventud y tus ojos...