En contra de mí mismo
Una espectadora, se une al coro de los dos músicos, quienes en sincronía desarrollan una sublime pieza musical de pop-rock. Grita violentamente entrando en el registro final de la canción. Ella, desde su atonalidad y su euforia, da chillidos violentos a pesar de los silencios y el compás de la pareja de cantantes. Quisiera quedar así, atado a un momento sublime, aunque como parásito de la belleza trascendental del arte. Pero no logro encontrar mi disciplina. Ora canto, ora intento dibujar con vehemencia, incluso, escribo. Escucho la euforia de una sociedad que quiere volver a beber del mundo sin piedad. Siento el deseo de la fuerza vital, de beber del seno de la vida. Pero son tantas sensaciones que, con violencia se arremolinan en torno a mi, que apenas puedo arañar un pedazo de su real dimensión. Sigo siendo mínimo. Eso no es novedad. Pero, el intentar asir la realidad con firmeza ahora también se me antoja una labor ingenua. Nunca fueron dos seres, ni en Apol...