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Mostrando entradas de noviembre, 2021

Desviscerarnos

Toma esta víscera, Vierte la sangre, En el borde de la cama Todos mis sentimientos se reducen a pulsiones. Dame la pústula fermentada  La bebo en acto infame ¿así te gusta verdad? que bese la hiel de tu alma. Gritemos juntos de nuevo pero no lo mismo Soy el cordero de sanación Para tu tribu de odio. Hombre heterosexual, pecado hegemónico hasta si canto con guitarra sobre el mañana mis notas apuñalan tus tímpanos. Yo te invito con sonrisa meridiana a que tomes el lodo de nuestra sociedad y lo embadurnes en mi rostro sin miramientos. Aunque beba la pústula Y el lodo me impregne hasta los dientes Mi hiel profunda es venenosa  Estoy tan lleno de rencores Y dos errores no hacen un acierto Manché de sangre otras camas Mi tribu de odio canta odas De costumbre hegemónica Y me amenaza con perpetuarme  Eres sincera en tu odio Yo soy un ambage de engaños Que si cabe, odia más.

No vacunados.

Despeinado, así con un mechón cayendo sobre mi ojo, una sonrisa alcohólica,  un aire de suficiencia en el caos. ¡Triunfo de mi yo decadente al fín! Por encima de tantos constructos Al fin es de noche Esta mañana, se anunció que finalmente, ya no hay vacuna útil para la variante omega. Recuerdo la biblia Ese dios bipolar Que decía ser alfa y omega. Al fin es diciembre Pienso que, en este mundo conectado, cuando los no vacunados, se burlen de los vacunados y unos se culpen a otros por el apocalipsis va a haber espacio para seguir fumando   Las últimas horas de la humanidad arrogante su bien merecido final van a estar salpicadas, de memes, frases y tiktoks tan humorísticos que el ser humano se extinguirá muerto de risa.  

Sujeto Hachero.

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   El "hachero", cuando inhala esa mezcla pérfida de restos de químicos con un toque de heroína, tiene la única diversión occidental que puede pagarse, en los medios ve el capitalismo 3.0 emerger con todo su glamour y obviamente, con la tecnología y las redes sociales que le catapultan a una realidad idealizada del éxito y del "tener" sobre el ser. Un cosmos de capitales sociales reemplazados violentamente por capitales de consumo a la altura de 7 pulgadas llenas de bacterias que sus dedos mueven con la agilidad de la curiosidad propia del homo sapiens. El internet y el wifi se convierten en un derecho de dos filos. Entonces, ya no le interesa quien es, en quien deviene, en qué se convierte, no le interesa dónde está. Pareciera que Marx resucita en una versión más oscura, ya no se despersonaliza con los medios de producción, ya ni siquiera es un alienado que produce cosas que no consume. Es un despersonalizado de su propia existencia, olvida toda su realidad laceran...