Maestro nuevo
Entraste al aula y miraste a cada uno de los asistentes, sientes una emoción nueva-o tal vez remozada-, la inspiración de asumir que lo que dices es cierto, que tus palabras ahondarán en la razón de quienes te escuchan y que solo con tu mirada escrutadora bastará para que tus estudiantes se aferren a tí como discípulos fanatizados, sedientos de sorber tus enseñanzas.
Pero...¿qué subyace al fondo del aula? sí...son sonrisas, algunos de los presentes no han podido evitar un rictus cargado de ironía al mirarte, "personaje vacío, que sólo se llena en un aula...aquí no habrán aguas para tu jarra", parece leerse en la mirada criminalezca de no uno solo, sino de varios de quienes ya te escuchan recitar tus estúpidas normas aprendidas en la facultad.
Traes contigo un maletín lleno de sueños pedagógicos, ensoñadas teorías curriculares, un elogio a Vigotsky y a Ausubel, tú no serás como los demás...ni como esa "ex maestra" que te miraba con desidia, la juventud y tus ojos límpidos de arrugas u ojeras, minucias del género de los amargados, que se alejen de tí.
Sonríes, caminas, hablas, eres un gran actor, cómplice, amigo, joven, ser humano de buena voluntad. En resumen.
Yo solo soy otro apático que te mira como ha mirado a muchos en ese traje, lo que veo es al adaptado ex-rockero, su larga cabellera de la universidad no lo es más, y tu traje barato de poliéster brilla como la sonrisa burlona del estudiante del fondo.
¿Quién se burla de ti? ¿Quién hace comentarios insidiosos? ¿Ya te pusieron un apodo?
Qué lejana está la tierra del humanismo que leías en tus libros, pobre socrático convencido, no dejas de lanzar preguntas al mudo auditorio, no sea que pierda su condición- "auditorio-", solo escuchan y esperan órdenes como seres automatizados, autómatas de ininteligible raciocinio Un celular, un papelillo ruedan ya, las voces aumentan, ya se te escucha menos.
¡Levanta tu voz, Leviatán de la docencia!, gigante del saber, para que esos seres que amas y odias te escuchen y no se distraigan, no sea que tus supervisores observen un cariz decadente en tu primera clase.
¡Cambia de estrategia sobre la marcha!, parafrasea a tus constructivistas, "ellos deben hacer el conocimiento".
Aún crees toda esa charlatanería del pedagogo, que el joven se educa en lo que gusta, no han llegado a tí los versos proscritos del docente rebelde, el de la mirada lacónica y alcoholizada, que parece haberlo visto todo, aún no has saboreado la molicie del alcohol en las fiestas de los profesores, aún crees que a tus colegas les divierte hablar de pedagogía, asumes un rol patético, no te miras en tu real dimensión, tigre de papel, actor de comedia, artista de ideas repetidas y que serán olvidadas.
Pienso con lástima que crees que habrá gratitud, en ésta sociedad actual que se mira como una galopante bestia, que transforma libros clásicos en películas, -no sea que aumente mucho el índice lector-, que resume obras del renacimiento en 4 líneas hediondas, que lee en internet el triple de lo que tú crees saber de tus libros, en dibujos burlescos y satíricos, en serio, no puedo creer que te esperance la llegada de tu "día del maestro". Aún no sabes que todo lo que hay es un convite...y evitar hablar de lo que haces cada día.
La sonrisa del estudiante de la última hilera, y la mía propia mirándote a través de él, es la de la sociedad actual, que no cree ya en los maestros, el nuevo dios construido es el dinero, ojalá traigas algo que muestre tu capacidad consumidora, a lo mejor impresionarás un ápice al indiferente que sigue mirando el reloj.
¿Cómo veo tu futuro, maestro nuevo? Hoy te veo con tu traje de poliéster brillante, creer en cada palabra que dices, aún el criminal se convence de su bondad....Mañana te veré cansado, y convenciéndote de que lo que enseñaste no se le olvidó a nadie.
Pero...¿qué subyace al fondo del aula? sí...son sonrisas, algunos de los presentes no han podido evitar un rictus cargado de ironía al mirarte, "personaje vacío, que sólo se llena en un aula...aquí no habrán aguas para tu jarra", parece leerse en la mirada criminalezca de no uno solo, sino de varios de quienes ya te escuchan recitar tus estúpidas normas aprendidas en la facultad.
Traes contigo un maletín lleno de sueños pedagógicos, ensoñadas teorías curriculares, un elogio a Vigotsky y a Ausubel, tú no serás como los demás...ni como esa "ex maestra" que te miraba con desidia, la juventud y tus ojos límpidos de arrugas u ojeras, minucias del género de los amargados, que se alejen de tí.
Sonríes, caminas, hablas, eres un gran actor, cómplice, amigo, joven, ser humano de buena voluntad. En resumen.
Yo solo soy otro apático que te mira como ha mirado a muchos en ese traje, lo que veo es al adaptado ex-rockero, su larga cabellera de la universidad no lo es más, y tu traje barato de poliéster brilla como la sonrisa burlona del estudiante del fondo.
¿Quién se burla de ti? ¿Quién hace comentarios insidiosos? ¿Ya te pusieron un apodo?
Qué lejana está la tierra del humanismo que leías en tus libros, pobre socrático convencido, no dejas de lanzar preguntas al mudo auditorio, no sea que pierda su condición- "auditorio-", solo escuchan y esperan órdenes como seres automatizados, autómatas de ininteligible raciocinio Un celular, un papelillo ruedan ya, las voces aumentan, ya se te escucha menos.
¡Levanta tu voz, Leviatán de la docencia!, gigante del saber, para que esos seres que amas y odias te escuchen y no se distraigan, no sea que tus supervisores observen un cariz decadente en tu primera clase.
¡Cambia de estrategia sobre la marcha!, parafrasea a tus constructivistas, "ellos deben hacer el conocimiento".
Aún crees toda esa charlatanería del pedagogo, que el joven se educa en lo que gusta, no han llegado a tí los versos proscritos del docente rebelde, el de la mirada lacónica y alcoholizada, que parece haberlo visto todo, aún no has saboreado la molicie del alcohol en las fiestas de los profesores, aún crees que a tus colegas les divierte hablar de pedagogía, asumes un rol patético, no te miras en tu real dimensión, tigre de papel, actor de comedia, artista de ideas repetidas y que serán olvidadas.
Pienso con lástima que crees que habrá gratitud, en ésta sociedad actual que se mira como una galopante bestia, que transforma libros clásicos en películas, -no sea que aumente mucho el índice lector-, que resume obras del renacimiento en 4 líneas hediondas, que lee en internet el triple de lo que tú crees saber de tus libros, en dibujos burlescos y satíricos, en serio, no puedo creer que te esperance la llegada de tu "día del maestro". Aún no sabes que todo lo que hay es un convite...y evitar hablar de lo que haces cada día.
La sonrisa del estudiante de la última hilera, y la mía propia mirándote a través de él, es la de la sociedad actual, que no cree ya en los maestros, el nuevo dios construido es el dinero, ojalá traigas algo que muestre tu capacidad consumidora, a lo mejor impresionarás un ápice al indiferente que sigue mirando el reloj.
¿Cómo veo tu futuro, maestro nuevo? Hoy te veo con tu traje de poliéster brillante, creer en cada palabra que dices, aún el criminal se convence de su bondad....Mañana te veré cansado, y convenciéndote de que lo que enseñaste no se le olvidó a nadie.
Buena forma darse un baño de agua helada para aplacar las expectativas antes de empezar mi derrotero hacia la docencia. Saludos.
ResponderEliminarSaludos Jorge, te invito a que leas "Ex maestra" de éste mismo blog, el presente escrito es complementario al que te acabo de mencionar.
ResponderEliminarAsí lo hare gracias. Pero quería comentar que me hiciste reflexionar sobre algo que no había pasado por mi mente desde que decidí que quería también dedicarme a la docencia y es que en ella el fin de su actividad no termina en uno sino que es requisito para que ella se cumpla del otro, del alumno, y si bien el mundo entero puede confabular en contra de aquel proyecto, a través de autoridades, padres, colegas, etc., que el mismo depositario del esfuerzo del maestro sea quien le ponga el definitivo obstáculo es poco menos que devastador.
EliminarEn muichos casos la naturaleza humana, utilitarista, nos transforma en seres profundamente insensibles. SIn embargo, luego eso se le contagia al profesor nuevo, y él también poco a poco va ganando en indiferencia. Claro, como los seres humanos somos difícilmente clasificables, no puedo aseverar que eso pasa en todos los docentes, sin embargo la apatía de los estudiantes es un fenómeno más recurrente.
EliminarComo colofón a mi idea, es que el sistema educativo en sí muestra unas deficiencias de principio muy claras, la educación bancaria como actualmente es, nos muestra sus yerros cuando se transforma en un muñequeo docente:dicente.
Hay mucha literatura sobre ello.
Te Amo eres simplemente impresionante..... aunque no te conozca me facinas.
ResponderEliminarDefinitivamente, en cuestiones del amor, y desde mis fracasos, no sé cómo responder tu frase, pero debo agradecerte mucho por tu muy efusivo saludo, y espero de corazón que mis escritos sigan llenando tu corazón como al mío lo vacían, me alegra -pensar que lleno tu corazón mientras vacío el mío propio,
Eliminara lo mejor tambien experimentas un fenomeno de seleccion intelectual en tus estudiantes. Aunque el desinteres suele generalizarse a lo que representa la educación creo que el maestro no termina por ser la consecuencia sino el origen del tedio y el cambio.
ResponderEliminarAdemá, si solo nos volvemos entes que cumplen roles, que esperar de ello, que esperar de un camino rigido.
Buena reflexion de la cotidianidad. Afortunadamente aquel que aun se renueva como maestro diariamente, emerge y eclipsa cada dia en la espera continua y que a lo mejor no llegue ver culminada de ver que el conocimiento no solo quede sino se transforme en la mente de alguna de las mentes a los que compartio su verdad, es un ente que aspiro no muera en el vacio de ese desprecio
El maestro se aburguesa en el pequeño poder que tiene, y ese fenómeno le genera (no siempre ni en todos los casos, obviamente) una miopía respecto a lo poco que realmente influye en el prójimo. Creo que una buena alternativa para el docente es creerse lo que hace, como todo el mundo hace, el abogado, el médico, el político, el sacerdote, todos creen el discurso del que viven, y así, con su credo y filosofía personal, van llenando su vida, aún con cosas honestamente estériles visto desde una lupa doloridamente neutral, pero que les permite mirarse al espejo cada mañana.
EliminarQuisiera ser yo quien te quite el sueño y en tu desvelo vaciar tu corazón de la más hermosa inspiración....
ResponderEliminarPoesía del más puro sentimiento donde tu expreses lo que llevas dentro, con tan sólo una razón que no me dejes con esta ilusión...
Tal vez para ti estas palabras sean insignificantes pues tu eres un maestro en el arte, pero siento en verdad que TE AMO....
La realidad es muy diferente a nuestros sueños de juventud al iniciar una meta sea profesional u otra y llegar a culminarla no siempre es lo q nos imaginamos, hay muchos aditivos q no contábamos con q aparecerían… en la universidad no hay una cátedra para eso, sin embargo la esencia siempre está intacta un sueño en el q somos el mayor interprete y el intentar q valga la pena día a día pese a todas las dificultades.
ResponderEliminarMuy bueno el relato
Saludos
Creo que a veces el soñador mientras se forja para cumplir con su anhelo, se va desencantando de ese mágico halo que cubría su carrera. Luego de esa "desilusión" sobreviene esa etapa de autodestrucción. Como mencionaba arriba, Susana, no ocurre en todos y la opción asumo que es creer firmemente en lo que se hace, para qué se lo hace y por qué se lo hace.
EliminarDocentes que son piezas "amoldadoras" de otras... docentes que tras ese maquillaje esconden más de un ser fracasado de ideas trastocadas. El día del maestro es un mero reconocimiento aquellos verdaderos formadores de conciencias, hablo de aquellos que apenas recordamos existieron alguna vez... la luz de la sabiduría se extinguió en los viejos sofistas, los nombres desaparecieron, pero la enseñanza escondida perdura, sin darnos cuenta. por cierto, aquellos maestros ya no existen más.
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