“Elemental”
Te escondiste tras de una gran cascada,
Noté entonces que tú también lo hacías,
Me mirabas desde los hoyos de tu máscara,
¡qué difícil entenderte se hizo para mí!
Y aquella herida seguía ardiendo, no tuve elección,
Dejar que la hemorragia se harte de ser, limitar las esferas del dolor,
Pero mi victimaria aún sonríe, no se ha conformado,
Ver hasta mi última gota se derramar.
Te infringí algún daño en mi defensa-debo confesar-
Espoleé con violencia tus ritos y me mofé de tus miedos,
Tu también corriste a limpiar tus rasguños,
¡Y caíamos en letal vicio!, destruir nuestros mundos
Pero el raro imán nos ponía vuelta frente a frente,
En el estuario de nuestras accidentadas existencias,
Notaba yo mi necesidad de alimentarme y la tuya también
No me podría comer tus labios, ni acaso tú alimentarte de los míos.
Y en esa soledad de dos, que algunos llaman intimidad,
Violenta máscara se caía, y la mía por ti se derretía,
¿Acaso era odio al odio lo que nos impulsaba?
Pensé muchas veces…bajando de tu cama..
Ese extraño paraíso, que de repente se desataba,
Tenía sus días lluviosos, sus tormentosas furias,
Y los caminos de su negro edén a veces se perdían,
Nos desencontrábamos en ciertos días aciagos.
Sentía que el letal vicio me consumía,
De las sonrisas duras de obtener, romper tus ciclos,
Aumentar tu repertorio a mis satánicas notas,
Cantarle miles de réquiems al falso destino.
No habrían de existir más las temibles guaridas,
En las que ambos regresábamos en un autoexilio,
Nos quedaba la dicha de enfrentarnos día a día,
Romper en mil silencios, en dos besos, tardes de melancolía
Y de aquella nueva aura que ilumina el sendero de mis pies
Tomaré el rojo, para teñirlo en tu cuerpo, tu vientre,
Saldrán nuevas lagunas, nuevas criaturas,
Que a lo mejor vivirán con máscaras, ocultas tras cascadas.
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