Mis impresiones sobre la trilogía de Ernesto Sábato



Hoy concluí Abbadón el Exterminador, tras haberme leído, obviamente, El Túnel y Sobre Héroes y Tumbas...
La percepción que me invade...es un sentimiento de enorme vacío ya que la obra de este gran pensador se ha concluido para mí (a menos que la relea) y me ha dejado poderosamente influenciado por su visión existencial del mundo. Al leer el Túnel sentí mucho del odio y rencor de Castel hacia la humanidad, esa misantropía que es mía en parte gracias a su libro el dolor del engaño, la perversa cara del amor no correspondido, la obsesiva necesidad de afecto de los seres humanos que hemos venido a sufrir y a morir, y evidentemente, a perpetrar sufrimientos mientras podamos.

 Luego, con "Sobre Héroes" me llegó la hora de recrear en mi mente e identificar en mi vida ese amor como un torrente de fuego dolorido, que es aquello que Martín sintió por Alejandra, el doloroso tormento de los amantes y sus propias quimeras, de Alejandra batallando contra sus propios demonios que la terminarían derrotando, envolviendo y transformando al inocente Martín para siempre en un hombre contemplativo, que huye tan lejos de sus doloridos recuerdos como sus medios le permiten, no pude evitar recordar mi propia tragedia, mis propio amor olvidado y que me marcó a hierro lo hondo de mis sentimientos, y, evidentemente, colapsó en un mar de ocio, rencor y dolor. Mas, en esa obra Sábato no solo nos adentra en los rostros más lastimeros de la obesión amorosa,  además nos muestra el rostro del cinismo en Fernando Vidal, el anarquista espantado...que ayuda, como en un pasadizo a la locura (o a la ceguera?)  a definir las llaves que encerraron la locura de Castel y el "Informe sobre ciegos" que magistralmente leí de un tirón. Simplemente me tenía que ir inmiscuyendo a cada página a leer el "doblez" que era la obra de el Túnel, clara, diáfana y casi lineal en su estructura, al multiverso de las 2 siguientes entregas, personajes que se iban acumulando dolorosamente hasta la enorme declaración de convicciones de Sábato en "Abbadon", el ángel de la destrucción, la hora llega ya de terminar todo, del último y oscuro pasaje negro que cruza las entrañas de la novela prístina. El revés del Túnel.

A mí...la última obra me costó muchísmo trabajo leerla, entenderla, asimilarla, creo que Sábato escribía en parte para sí mismo y para testimonio de su propia fe...Fe en lo inevitable, certeza de que el fin y la corrupción dominan al ser humano por encima de todo, y el dolor hondo de la pérdida, la agonía y el inmenso sufrimiento humano.

No puedo olvidar o dejar de lado el agradecimiento público a mi amigo Jorge Tapia, intelectual cínico quien me animó a la lectura de ésta memorable trilogía.

No comprendo que llenen de denuestos su obra, a mí Sábato me ha mostrado un mundo entero y me ha lanzado una enorme declaración de existencialismo dolorido. No puedo sino por lo menos dejar estas modestas líneas que escribo conmovido por el partir de éste grande, hacia la eternidad de mi memoria, que durará lo que dure mi finita existencia.

Comentarios

  1. Estimo entiendes el porque es mi autor preferido, en paz descanse este maestro latinoamericano de las letras, pero mas que de las letras, del arte de conjugarlas. En cuanto a los ciegos... Nunca volveré a mirarlos de igual manera... Nunca.

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  2. Ya olvidaba el agradecimiento público, relee el último párrafo amigo.

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