Soy solo yo otra vez



Soy solo yo tratando de comprender porqué todo en perspectiva es la cadena de pequeñas e insignificantes migas de existencia irrelevante en el inmenso plano.

Es interesante, como dijo el "mainstream"  Gaardner, ser la hormiga que alza su vista a la inmensidad en la punta alta del pasto que la alimenta y donde se regodea.

Pero mis ojos son tan miopes, son tan irrelevantemente hambrientos y vuelvo con gusto a la hogaza de cada día, llenar el apetito callar al animal, bestia de pocas luces.

Este tecnócrata Maslow había decidido dividir las necesidades en un triangulito de colegial, el hombre con el estómago y las vísceras lascivas henchidas...¿puede reflexionar?

Me gusta pensar que somos más que la expresión de la contradicción de un poderoso encerrado en al cuerpo de un miserable, que podemos liberar el pensador del onanista.

Cuando miro a mis estudiantes no puedo evitar esa sensación de odio/amor que me cubre, aprenden a reír, a enseñar los dientes, y alimentan al profano misántropo que duerme en mí.

Se va un poco de vida...el clima se vuelve frío en mis pasiones, la imaginación se desvanece,o lo que es peor, se vuelve utilitaria para reunir las copecas que me dan el pan negro.

Y las clases se marchitan en un velo de ninguneo a cualquier pedagogo arrogante y gordo por estar en un escritorio....escribiendo sobre cómo pararse a dar una clase.

Quiero subvertir esa frase elogiosa y llena de infatuación, podrida en el siglo sin porvenir y de capitalismo galopante como fiera lodosa sexual y babeante (XXI): "ser maestro es la profesión de las profesiones" y decirle a la panda de condescendientes mi proclama ardiente y febril: "ser maestro es la profesión sin profesión".

(Imagen:Mendigo apoyado en un palo placa diecinueve, de los mendigos  c. 1622 - Jacques Callot)

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