Zúldier óf lóf
“baja tus armas…y ríndete ante mí”
Con qué facilidad interpretamos la fatalidad del amor
“baja tus armas…y ámame pacíficamente”
Entre las ya consabidas notas de guitarra, mis veintes y tus
ilusiones
Hubo un momento de reflexión sobria que hoy permanece
Hemos repetido la escena y no nos agita el temporal
Las palmas, los abucheos…esa constante indiferencia
“Yo soy quien tanto te ama, No hay razón para que declares
guerra a quién tanto te ama”
Y estás en un momento, con tu pijama en tu pantalla….
Cantas ingenuamente en tu niñez prolongada
Estalla ese recuerdo en mi cabeza como granada inesperada,
la canción de la ilusión vencida por el tiempo,
“Las armas que usas
me hieren mal, y en algún momento te has de rendir”
y la casi recurrente nostalgia que silenciosa, dibuja una mueca en mi rostro
me vuelve a visitar como siempre que puede lo hace. Soy un “soldado
del amor”.
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