Amigo Secreto



       Quisiera con intensidad que ese día en que se propusieron sin avisarme,
Intercambiar cosas entre desconocidos a propósito de la navidad,
Colocar un conejo inexpresivo, moteado y viviente, en la caja de obsequios,
Que hasta ahora se ha llenado con expresiones muertas y repetidas "felices fiestas"
Otros, atinan a edulcorar con algo que suena a espiritualidad y mensaje de folletín.
Una especie de cosa reflexiva mundana que recuerda la obviedad.

Por eso, quisiera ver a ese pequeño cobayo de motas negras y ojos rojizos
Palpitando su entorno de envolturas de dulce y celofán,
Depositar sus pequeñas heces redondas en las tarjetas de felicitación,
Y si cabe, devorar con fruición la galleta anisada colocada con descuido.
Quisiera verte, animalito, dando pequeños brincos de vida inerme,
Mimetizado en el hermoso absurdo del intercambio de basura. 

No podría envolverte a tí, ni a tu mirada perdida e ingenua,
Irredenta de candor, solo podría coronar tu cuello con una pequeña girnalda roja,
Festiva imagen: tu belleza imponiéndose en la paradoja de la vida,
Olisqueante trompa detectando unas manos que le atrapan con incredulidad,
De alguien cuyos ojos desorbitados leen con asombro mi hermosa frase, añadida al listón:
no importa si en clueca gallina chillando asustada, o en reseca lagartija corrediza:
"feliz navidad, amigo secreto"

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