Una canción proscrita.
Un recuerdo me llegó de tiempos distantes con tono y eco frío de guitarra en iglesia . Como para enmarcarlo en un espacio particular y desear que sea leído.
En mi adolescencia estudié dos años en el Colegio "Gonzaga" de Quito. Ese colegio era una versión más popular o accesible a las clases menos adineradas del centro de Quito que su hermano el "San Gabriel", marcadamente elitista en ese tiempo. De ese modo la educación Jesuíta compuesta por 1 misa cada semana, 1 misa cada 20 de mes y la misa del "Milagro" en Abril convivían en mi mente.
Creía entonces en la figura política y mística de Jesús, al mismo tiempo que veía en la Virgen Dolorosa de Quito una planísima imagen a venerar sin idear por qué lo hacía. Tengo recuerdos vagos sobre lo que me indujeron a creer entonces, o mas bien, lo que decidí creer entonces. Porque probablemente uno es quien elige adoptar ideas en relación a sus etapas emotivas.
En todo caso, la anécdota se vuelve más material cuando el recuerdo se reproduce en mi mente.
Misa de 20 de mes; iglesia de la compañía (su interior todavía en restauración y nosotros teníamos el privilegio de celebrar una misa en ese espacio) El grupo de estudiantes de 5to y 6to curso que conformaban el grupo musical del colegio nos pasaron los cancioneros para ese oficio religioso. Varias canciones que ya conocía al dedillo (Shalom, Dios Está Aquí, el himno a la madre dolorosa, entre otras) . De forma inesperada una canción apareció en la última de las secciones, aquella canción que iba a ser ejecutada en el momento que se practicaba la comunión. "Jesús es Verbo, No Sustantivo" De Arjona.
Hoy, en esta etapa de mi vida no me veo ni de lejos como un aficionado a la copla sencilla y sensiblera de Arjona, pero en esa época lo veía como un cantautor en su sentido amplio. Las letras imaginando a la mujer en todos sus ángulos "otrezcos" mezclada con la visión romántica del amor sexualizante que el hombre imprimía a sus canciones (no sé si lo seguirá haciendo, ya no lo escuché más) tenían en mis hermanas y en mí bastante calado.
De tal modo que al ver esa polémica canción dudé de la verosimilitud de ese cancionero, a mí se me trataba de idear en las clases una iglesia sensible, con el espíritu de la parroquia, de la tradición y del amor incondicional. La letra de la canción no hablaba precisamente de lo mismo. La visión que Arjona tenía de Jesús era diferente en esa letra, le hablaba de tú, le pedía directamente cosas en términos planos y finalmente se despachaba cosas como "hablan de amor al prójimo aún sabiendo que el diezmo es un fraude", "Jesús es más que un templo con tendencia barroca" y cosas en un tono de ruego que parecían una intensa petición o incluso una declaración de principios de deísmo cristiano del Guatemalteco hoy mucho menos afamado y casi olvidado.
Sin embargo, el recuerdo termina y se intensifica en mi memoria abruptamente, porque en esa ocasión de forma violenta el padre rector bajó del púlpito con rostro de sangre y ojos de destello furioso; alcanzó a gritar un par de cosas a la banda de estudiantes quienes espantados suspendieron la canción al haber casi terminado la primera estrofa de la misma.
Un murmullo llenaba el espacio: conflicto interno entre nosotros, un grupo de púberes que estábamos allí sin saber bien qué lugar ocupábamos en esa confrontación de ideas de los más adultos, y tensión clara entre quienes caminaban a recibir la hostia. Tengo también el recuerdo de la incredulidad y la sonrisa cínica que se dibujaba en mi rostro buscando y devorando cada momento de esa escena que lastimosamente fue corta, el eco de la iglesia no permitió que sea muy claro lo que se dijo entre los chicos del coro estudiantil; pero el silencio helado de una misa sin cántico y la gente enfilada a repetir "señor mío, y dios mío" ......seguido por una nueva canción..."Dios está aquí...tan cierto como el aire que respiro....etc." Cantado de forma solemne y secundada por nosotros, que tratamos de pensar o imaginar que lo que habíamos acabado de presenciar no había sucedido nunca.
Sigo dudando que dios haya estado allí más que como concepto maleable en la mente de cada uno de nosotros. Entre los chicos de la estudiantina (Y en la mente de Arjona) que lo "enguerrillereaban" a Jesús, en la mente de los sacerdotes como ente inmaculable marmóleo del tiempo de lo sagrado....o en la mente de los novatos del colegio como yo....un concepto en construcción que nunca llegó a cuajar y dudo que lo haga jamás.
En mi adolescencia estudié dos años en el Colegio "Gonzaga" de Quito. Ese colegio era una versión más popular o accesible a las clases menos adineradas del centro de Quito que su hermano el "San Gabriel", marcadamente elitista en ese tiempo. De ese modo la educación Jesuíta compuesta por 1 misa cada semana, 1 misa cada 20 de mes y la misa del "Milagro" en Abril convivían en mi mente.
Creía entonces en la figura política y mística de Jesús, al mismo tiempo que veía en la Virgen Dolorosa de Quito una planísima imagen a venerar sin idear por qué lo hacía. Tengo recuerdos vagos sobre lo que me indujeron a creer entonces, o mas bien, lo que decidí creer entonces. Porque probablemente uno es quien elige adoptar ideas en relación a sus etapas emotivas.
En todo caso, la anécdota se vuelve más material cuando el recuerdo se reproduce en mi mente.
Misa de 20 de mes; iglesia de la compañía (su interior todavía en restauración y nosotros teníamos el privilegio de celebrar una misa en ese espacio) El grupo de estudiantes de 5to y 6to curso que conformaban el grupo musical del colegio nos pasaron los cancioneros para ese oficio religioso. Varias canciones que ya conocía al dedillo (Shalom, Dios Está Aquí, el himno a la madre dolorosa, entre otras) . De forma inesperada una canción apareció en la última de las secciones, aquella canción que iba a ser ejecutada en el momento que se practicaba la comunión. "Jesús es Verbo, No Sustantivo" De Arjona.
Hoy, en esta etapa de mi vida no me veo ni de lejos como un aficionado a la copla sencilla y sensiblera de Arjona, pero en esa época lo veía como un cantautor en su sentido amplio. Las letras imaginando a la mujer en todos sus ángulos "otrezcos" mezclada con la visión romántica del amor sexualizante que el hombre imprimía a sus canciones (no sé si lo seguirá haciendo, ya no lo escuché más) tenían en mis hermanas y en mí bastante calado.
De tal modo que al ver esa polémica canción dudé de la verosimilitud de ese cancionero, a mí se me trataba de idear en las clases una iglesia sensible, con el espíritu de la parroquia, de la tradición y del amor incondicional. La letra de la canción no hablaba precisamente de lo mismo. La visión que Arjona tenía de Jesús era diferente en esa letra, le hablaba de tú, le pedía directamente cosas en términos planos y finalmente se despachaba cosas como "hablan de amor al prójimo aún sabiendo que el diezmo es un fraude", "Jesús es más que un templo con tendencia barroca" y cosas en un tono de ruego que parecían una intensa petición o incluso una declaración de principios de deísmo cristiano del Guatemalteco hoy mucho menos afamado y casi olvidado.
Sin embargo, el recuerdo termina y se intensifica en mi memoria abruptamente, porque en esa ocasión de forma violenta el padre rector bajó del púlpito con rostro de sangre y ojos de destello furioso; alcanzó a gritar un par de cosas a la banda de estudiantes quienes espantados suspendieron la canción al haber casi terminado la primera estrofa de la misma.
Un murmullo llenaba el espacio: conflicto interno entre nosotros, un grupo de púberes que estábamos allí sin saber bien qué lugar ocupábamos en esa confrontación de ideas de los más adultos, y tensión clara entre quienes caminaban a recibir la hostia. Tengo también el recuerdo de la incredulidad y la sonrisa cínica que se dibujaba en mi rostro buscando y devorando cada momento de esa escena que lastimosamente fue corta, el eco de la iglesia no permitió que sea muy claro lo que se dijo entre los chicos del coro estudiantil; pero el silencio helado de una misa sin cántico y la gente enfilada a repetir "señor mío, y dios mío" ......seguido por una nueva canción..."Dios está aquí...tan cierto como el aire que respiro....etc." Cantado de forma solemne y secundada por nosotros, que tratamos de pensar o imaginar que lo que habíamos acabado de presenciar no había sucedido nunca.
Sigo dudando que dios haya estado allí más que como concepto maleable en la mente de cada uno de nosotros. Entre los chicos de la estudiantina (Y en la mente de Arjona) que lo "enguerrillereaban" a Jesús, en la mente de los sacerdotes como ente inmaculable marmóleo del tiempo de lo sagrado....o en la mente de los novatos del colegio como yo....un concepto en construcción que nunca llegó a cuajar y dudo que lo haga jamás.
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