About 33

El 2 de febrero de 2020 es un palíndromo, se lee de la misma manera tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda. Este evento solo ocurrirá en el próximo milenio, probablemente el 3 de marzo de 3030.

Tener 33 años es un palíndromo. Se lee tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda, sucede cada 11 años, y cada década hasta que morimos. A lo mejor, de acuerdo con los índices de esperanza de vida de mi sociedad, mi último palíndromo sea a los 66, o a los 77 si cuento con suerte.

No obstante, hay un detalle sobre estas curiosidades nimias. La vida no está compuesta de estas apreciaciones numéricas que el matemático se obstina en "descubrir". Los eventos que se suceden y tienen relevancia para nosotros pueden llegar de la forma aleatoria que el universo está compuesto.

El universo no posee números, fechas, orden ni tiempo, el universo decurre en manos de las leyes que mejor entendemos y básicamente infunde caos. El sentido sigue siendo intrínseco al observador. Hoy podemos simplemente sentarnos en el césped de una montaña, y sentirnos tan vivos que podemos distinguir el halo solar que adorna un cielo azul y reclamar para nosotros ese día.

Los números parecen tomar para sí la lógica de la comprensión del mundo, pero las emociones pueden también ser un vehículo para el entendimiento de los ciclos. Usamos esa numerología abstracta para encausarla a nuestros hilos de pensamiento emocional:  "La cuesta" de Enero: cansancio, abuso de los tiempos, el "bluest monday", tan lejos de las fiestas de fin de año y tan lejos de las vacaciones, el tiempo de verano donde la sensualidad del aire desborda nuestra vida; nada de ello tiene número alguno, ni aceptaría tenerlo, somos nosotros quienes damos sentido emotivo a ese número.

La percepción sigue siendo intrínseca del observador, tenemos la sartén por el mango, el universo no planeó que haya un 02/02/2020; ni planea nada. Los enormes estallidos del universo en expansión no revisan nuestra patética contabilidad, ni aprecian esa curiosa y autoreferencial fecha. Entonces, ¿qué podemos destacar de una fecha tan átona como, por ejemplo un 7 de abril de 1927? ¿o de el ya no armonioso 3 de febrero de 2020? Exacto. Aquello que decidamos y aquello que queramos.

Algunos sabios como Pitágoras o Confucio vieron la armonía cósmica como quien cree que los lunares de su cuerpo forman patrones. El universo nos sigue lanzando su indiferente dado burlón cada vez. El sentido está donde queramos que esté, y de la misma autoreferencial forma en que uno puede pensar que una fecha es especial, cualquier fecha de hecho, puede serla. Soy feliz de haber cumplido 33, pero seré igual de feliz con la atonalidad de los 34.


Dedicado a mi amigo, SQ.

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