Infodemia

Iba a escribir sobre la cuarentena, este "apocalipsis donde las aves cantan y los animales vuelven a los terrenos que les había despojado el hombre", pero hay una suma de sensaciones de olvido y de recuerdo que vienen en olas bruscas de mar. El escribiente -escribe- desde lo externo para reacomodar lo interno, pero no halla mucho en las 4 paredes inmaculables de una habitación. ¿qué hay que no le descienda a los abismos de su yo, que se fusiona en un barullo incesante y gritón, como playa sucia y fría? El escribiente busca en las sombras de su cortina una forma, una figura que le permita alucinar con imágenes del mundo exterior. Pobre impresionable Humiano, porque solo necesita esas impresiones, su mente se barrunta en olvidos y sus ideas son imprecisas y básicamente, un humedal farragoso. El escribiente solo lee que la gente opina porque puede.

Se nos ha dicho que permanezcamos en nuestras casas, la medida al parecer irá hasta fines de Abril, solo son suposiciones, el mar de imprecisiones, otra vez vuelves trino furibundo, ave de ojos sangrantes, chillido impertinente, ¡despierta! el celular noificándome algo que jamás le pedí que hiciera. Claro, eliminar las notificaciones, lo olvidaba, leí otra vez a Sábato y es bajar a los abismos, poco a poco ver las costuras de tú humana que creo que tiene alma-pero no como creía Platón- en el estribo de un mundo ultraterrental y plano, sino en ese espacio mismo de tu cuerpo tosco y corroíble. Tantos youtubers que se colocan detrás de un perro "hola, humanos", ¿no son humanos como yo del mismo modo?

Lo mejor en este momento, dicen las voces expertas, es evitar el contacto humano, el "aislamiento social", Stirner estaría orgulloso, "yo el único" para siempre, vidas aisladas, conectados con todo lujo en redes de simetría violácea, tubo fluorescente que resplandece en las noches que no puedo dormir, modem todavía estás mandándome mierda que no te pedí. Quise dejar apartado de mí el hiperconductor de árboles de probabilística, el dios algoritmo que se levanta en occidente contra toda fuerza que lo quiera bajar de su aparentemente redentora marcha sobre los huesos de mis generaciones.
 En la película "El eterno resplandor de una mente sin recuerdos" (rimbombante título) Jim Carrey interpreta lo que bien describe Kate Winslet como "una sonrisa de perro apaleado". La intensidad de los días con su amada le llenó la cabeza de información que luego quiso simplemente obviar.

Las naciones europeas acusan a Estados Unidos de robarles respiradores y mascarillas a usarse contra la pandemia en los aeropuertos antes de su carga de destino original, dicen que prácticamente recompran mercadería y se la llevan a su país. Leí que el cadáver de Layne Staley fue encontrado el año 2002 con pintura en aerosol y -obviamente-heroína. Había pasado recluído varios meses en quien sabe cuál retiro creativo/artístico o descenso -aún-  a las drogas. Uno lee, y el cerebro se emborracha diciendo "hora de dormir". La OMS declara que hay una pandemia nueva: "Infodemia". Los vomitivos chats laborales regirgitan en borboteo hediondo salves, alabanzas no pedidas, comunicados, vídeos, todo lo que creen que debería saberse. Nuestros tuiteros se debaten en dos bandos, ¿informar para que prime la verdad o no hacerlo para que prime la calma? Slavoj Zizek dice que este virus va a acabar con el sistema, Byung Chul Han no es tan optimista y se precia de ser coreano.....

Un amigo borraba y dejaba de borrar sus redes sociales, en aire quijotesco, quiso abstraerse de las sensaciones que le daba el amor del ayer,  a la luz de los likes, los mensajes furtivos y los evidentes chismes que revolotean la red, su corazón se estrelló contra el avatar de crecer, de vivir, de aceptar que no se puede congelar el presente hasta hacerlo eternidad, me pregunto si lloró cuando notó que lo primero que busca el placer es no ser perecedero (en vano). Ahora le contacto con llamadas, cosa que cuesta porque somos tan líquidos, escribo a amistades y el maldito mensaje de voz se regurgita -también- y les ruego ¡Escribe maldita sea!.  Los abismos de la edad y las murallas del olvido que requerirían terapia tienden sus propios fosos de alacranes e insectos devoradores de comunicación y afecto. Mil enlaces informáticos más por leer en este día,  Infodemia.




Comentarios

  1. TRANQUIS AMIGO, HAY QUE SER PACIENTE, NO PODEMOS CAMBIAR LAS COSAS, SOLAMENTE PODEMOS CAMBIAR NUESTRA ACTITUD FRENTE A LAS COSAS. EN VERDAD TODO NOS ESTÁ LIMITADO, PERO HASTA EN LO POQUITO DE LO QUE NOS QUEDA HAY COSAS BUENAS Y HERMOSAS. DE ESO HAY QUE COGERSE, COMO BALSA DE SALVACIÓN...

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    1. La sobreinformación da náusea natural. Es el punto. El optimismo es una baza con la que jugamos día a día para sonreír al hijo, al hermano, al esposo. En la soledad, hay espacio para la ira.

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