Dos maestros

Se veía como una experiencia para almacenar en su blog, para recrearla en sus clases de profesor bilingüe que cada año hace excursiones a Florida con sus pupilos, tal como ya lo dejó firmado en su contrato antes de partir, era lo que Emilio veía ante sí. Imposible olvidar llevar todos los artículos para capturar momentos, lugares, gente. Un journey. "Importante práctica para un recién graduado."

El destino: el que la fundación determinó, ese poblado de montaña costera, con gente de naturaleza... ¿buena? (el relato social no sale, la gente solo existe, en fin,) Cuando ésta gente de naturaleza  luchadora y recia (que buen adjetivo en la descripción social, lo recio como árbol que camina por el mundo) , que lleva los racimos de verde sobre sus espaldas para alimentar a sus familias durante la semana; nuestro Emilio fotografía, y trata de compartir en el álbum de facebook que para eso creó (Mis Viajes) pero esto suena anacrónico, talvez Instagram. En todo caso, no hay señal en esa zona que marca el borde de los dos mundos liderados cada uno por esas dos arrogantes metrópolis que se miran sinuosamente. Luis A. Martínez vuelve como blues cantado por Mon Laferte en la cabeza de nuestro amigo, que espera llegar a la escuela unidocente que financia la "fundación".-en todo caso, en el bus, allende los audífonos, suena una cumbia.

"yo, que vivo enamorado de tus ojos, de tu boca,
¡ay!, y de tu cuerpo bonito,
Eres para mí el candor, eres para mí una diosa,
¡Te quiero hasta el infinito! ..."

Lo dulce de la experiencia, el instante que no se puede subir a redes, o ponerlo en un hashtag  es hallar a su anfitrión, el avejentado profesor de la unidad educativa unidocente, que luce una camisa de manga corta, un pantalón café y una sonrisa afable y tan limpia como una fuente de agua cuando ve a nuestro Emilio de Rosseau. Le extiende la mano y le da la bienvenida a No-Importa-El-Nombre.

Ulises invita a Emilio a entrar a la polvosa aula/oficina/dirección que hoy luce vacía, el sábado crece apaciblemente en No-Importa-El-Nombre. Se sienta frente a él.
-Le voy a traer un vaso de agua, ¿ha de tener calor no?-pregunta Ulises.
Emilio recela un poco que el agua no esté embotellada, ya saben, esa importantísima estupidez de embotellar en plástico, el agua. O de poner en la laptop  un cobertor plástico o sticker que dice "save the water"que luce un planeta goteante. Paradojas.

-¡Muchas gracias!
Piensa si debería decir "pai" , pero no, porque esto es la costa, entonces eso es como kichwa, entonces se queda con esa expresión ascéptica que le recuerda siempre un reclamo vulgar y airado de una ex amiga de la facultad: "¡gracias hacen los monos!"
-Usted dirá joven Emilio, ¿qué tenemos que hacer?
-Bueno el motivo de mi visita compañero es realizar la matriz de la fundación sobre capacitación "dos maestros" entonces así nos realimentamos. *ruidos electrónicos*,-decide proseguir y el aire docto le inflama las venas de la sien, siente el borboteo de ideas como una electricidad explosiva y su boca debe articularlo todo para que haya orden en ese vómito, prefiere primero preguntar, talvez por cortesía:

¿Le llegó el libro que nos mandó la fundación? ¿el de Ángel Pérez Gómez?,
-"Educarse en la era digital" si, licenciado, me llegó.- Dijo nuestro avejentado Ulises mientras tiernamente adoptaba aire de seriedad de estudiante infante. -Lo he leído...un poco-agrega.
-Es interesante- Dice Emilio mientras enciende la grabadora talvez para luego oírse a sí mismo- que el paradigma socioconstructivista piagetiano-vigotskiano se ve claramente afectado por la nueva era de las TIcs-en ese momento un gallo del patio interrumpió la frase Emiliana con su canto- pero-  Emilio acentuó su discurso un poco abochornado por el sonido "granjeril" (esta palabra al parecer no existe pero creo que Juan Rulfo no se enojaría)- más aún cuando la conectividad de los jóvenes a través de redes sociales e internet de las cosas dificulta las interacciones bis a bis, reales, entre individuos con su carácter holístico, lo que nos coloca a los docentes ante una clara encrucijada de intervenir sobre esas TiCs.
-Cierto, ahora los muchachos pasan en ese internet toda la tarde, algunos no tienen espacio porque las computadoras del vecino se ocupan todas-Acotó Ulises-El Tierno.

Internet no como la red, sino como el local comercial que alquila el acceso a la red en espacios calurosos- interesante homonimia piensa Emilio-De-Rosseau, y piensa esto pero ya no quiere seguir disertando, mejor pergunta en tono paternal.

-A mí me gusta esta parte en que se cita a Alessandro Baricco , sobre la "mutación cultural" , los buscadores como google, hacen que se pierda el valor de la información por cuanto la rapidez de encontrarla la "liquidifica", me comprende, es como, que lo tienen todo fácil.
-¡Sí! Los jóvenes de ahora tienen muchas facilidades que nosotros no teníamos, por ejemplo ahora que han pavimentado la carretera de "arriba" ya vienen en balde los chicos, que antes se caminaba, cuando yo vine acá los jóvenes algunos venían en ayunas, ahora tenemos -al menos- el desayuno de la fundación.

Emilio le miraba con sonrisa petrificada sin entender si era sarcasmo lo que oía.
Acalorado (no sé si poner abochornado pero va por ahí) abrió el libro de dotación que ambos tenían sobre la mesa, y pasaba las páginas buscando esa cita acorde a lo que debía registrar en la grabadora.
-Capítulo 4, la nueva racionalidad al aula, ¿debemos educar en competencias o en destrezas? -hizo una pausa pero le tocó a él mismo avanzar- El autor menciona que es necesario replantearnos  toda esta estructura de si nos interesan las competencias- ya que vienen de una idea conductista caduca- y por otro lado las destrezas son connaturales al ser, entonces debemos asumir las competencias desde otro enfoque, algo, en palabras del autor "que debe ser pensado para que cada individuo construya su propio proyecto vital, a transitar su propio camino desde la información al conocimiento y desde el conocimiento a la sabiduría" ¿suena bien no?, otra sonrisa helada e incómoda-casi siente miedo de oír a su par.
-La educación que sirve es la que libera creo que dijo Paulo Freire.-Respondió Ulises con aire vagamente sombrío pero amable.
-¡Sí! ¿Pero esa liberación en qué términos debe venir?, respondió Emilio enfatizando el tono de su pregunta (definitivamente se iba a oír en la grabación al final, en la pieza de hotel, antes de regresar en otras 4 horas de viaje para al fin poder desviarse a la playa.)
-Mmmm liberarse de la pobreza pues licenciado.
-Si, si. -Incordiado, abofeteado por esa micro dosis de marxismo predecible pero inevitable, el Emilio-Profesor siente que ha hablado un buen rato pero no ha dicho nada.

Fin de la grabación.

Ambos caminan por el aula y en los pupitres que lucen limpios en un grado lacrimal hay cuadernos: ver el trabajo de una de las estudiantes sería motivo de atrevimiento/vergüenza propia/vergüenza ajena. Primero vivir. Primero comer. Primero ser.



¿Quiere ver la huerta, profesor? Pregunta Ulises.

Mientras caminaban en medio de un par de gallinas y las rotulaciones en mustias plantas que apenas mostraban hojas  (Tomate/Tomato) (Pepino/cucumber) (apio/celery) Emilio sonreía y fotografiaba, y Ulises veía.

El mediodía caía torrencial, los dos maestros llenaron y firmaron papeles con tablas y logos, al final, ambos comieron y charlaron sobre temas generales del pueblo, Emilio ya no decía mucho y solo sentía, en ese restaurante aledaño, la sensualidad furiosa correr por sus venas: el aguado de gallina tenía un sabor exquisito a vida.














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