La paz

 En esa playa las personas arrojan todo lo que encuentran a las llamas, para más señas, debe ponerse "west coast" de Lana del Rey, a todo volumen, y dejar que las olas se devoren todo lo que queda.

10 planetas con 10 civilizaciones al menos, han declarado finalmente la paz. Pero esa paz es vacía para la nación de los guerreros. Su vida era dominar, poseer, conquistar. Ahora están solos, bailan solos, baile homo erótico y cargado de tristeza, aunque como son una panda de cínicos, mueren de risa y bromean con todo lo que pueden.

Los conquistadores se las dieron de viajeros, de vaqueros espaciales, cowboy bebops del multiverso, y míralos ahora, incendiando sus naves en un enorme baile de fin de año,de fin de guerra, de fin de amor. Es seguro que cuando las llamas se extingan y les rodee la soledad, van a llorar arremolinados en si mismos/ posición fetal/ en silencio. Como les enseñaron.


Ellos ya no tienen nada más que su frenesí del absurdo. Algunos de ellos han ido a la cornisa del edificio ruinoso, han equipado sus escopetas con mira y han disparado a la multitud, en un último acto de violencia antes de ser derribados de un brutal estallido de basuca, los bailantes aún tienen un arsenal para volar 3 planetas que pueden usar para autodefenderse de los terroristas que viven en sus propias filas.

Otros hijos de la guerra mejor van al risco más alto del acantilado que encabeza la playa y miran el violento baile, el fuego que consume y la música que provoca un baile soporifero y lento....y se entregan a borrarse ellos, borrar sus recuerdos y lanzarse a las aguas.

Así es como la paz se firma para este clan de guerreros, la paz para ellos finalmente es la muerte, el vacío y el fin del sentido de su existencia.

Las que se van, las que han firmado la paz, tan apacibles ellas, al fin libres del destello de las guerras de estos amantes de la pasión y la guerra que las obligaron a formar bandos entre unas y otras, unas contra otras; al final, se han ido valerosamente a construir sus ciudades y sus templos, donde los nombres de los hijos de la guerra no tendrán cabida ni en el zaguán más olvidado.

Así pues la fiesta del fin va dejando a los ebrios arrojados en la arena, deseando mejor morirse a seguir vaciandose en su propio vómito y en su triunfo, en su paz lograda, en esos planetas que ellas mejor abandonaron para dar gusto a la sed burda y narcisista de estos que hoy solo escupen arena y sudor, y se regodean en la playa vasta, pero vacía. Porque los abrazos que intentan darse, son los de pobre Narciso en las aguas, se abrazan a si mismos, se abrazan entre ellos, es decir, no abrazan a nadie.


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