!Yo no soy el Troll, tú eres el Troll!
Un adagio capital en la era de Twitter es "no alimente al troll". Quienes vamos por la vida en esa red social con nuestro nombre y apellido completos, mas nuestra foto real (cual solicitantes de empleo...hay algo de eso, sí) debemos ser cautos a la hora de interactuar con ¿personas? que se autonombran "Dr. Escopolaminante", "Mr. DemusKratus" o "LongoColordelaTierra" y menudencias del estilo.
A veces "Sr. Robot Ultramoderno" podrá escribir algo con lo que estemos de acuerdo, e incluso le arrojemos ese copo de dopamina llamado "corazón" o "like"; Pero esto puede jugar en nuestra contra si vamos más allá, así, a Usted amigo twittero de nombre y apellidos completos, le recomiendo no alimentar ni en términos positivos, ni en términos negativos, al troll.
Este hilo nos demuestra de cuerpo entero la lógica de la construcción paralela de la personalidad de la jungla áspera de Twitter; el autor dice unas verdades como puños contra el polémico periodista Luis Eduardo Vivanco, y habemos quienes compartimos la retórica inflamada del anónimo (sí, es anónimo hacerse llamar Dr.Shungo diabólico) pero no sabemos que el intelecto afilado del twittero es el mismo que ha usado para crearse un alterego gracioso que nos permite tomarlo como una daga humana de pensamiento que claramente tiene dos filos.
Caemos entonces en la dinámica y correspondemos el mensaje, interactuamos con el anónimo libelario y sin darnos cuenta, nos fundimos en la masa de pensamiento creada y nos vinculamos a estos seres sin rostro que pueblan la red social con más odio creada por el hombre. Del odio en redes sociales ya se ha hablado en este espacio, pero es importante graficarlo:
El comentario que doy al hilo de "Dr. Shungo" recibe varios likes (también los recibo en plácida complascencia patética), y muchos de estos provienen de cuentas igual de "anónimas" y vinculadas a movimientos políticos opositores al periodista Lojano Quiteño, quien en alguna de sus entrevistas mencionaba que "un troll dura lo que uno en bloquearlo". Estos "likes" de seguidores "del mejor presidente de la historia Rafael Correa" (sarcasmo); para mí no son tan deseables y más cuando llega un comentario en respuesta al que hice por parte de una cuenta troll (o semitroll) que llama "feministas aborteras" a quienes luchan por la despenalización del aborto por violación en Ecuador. ¿Cómo un comentario de ese tipo se cuela en el mío, que no tenía en ninguna manera intención de compartir criterios en algo así?
La dinámica se explica sola, en un espacio basado en creaciones alteregóicas donde las palabras y las propias cuentas son empleadas como herramientas de defensa y ataque, cualquier ámbito en el que haya atención sobre alguien escribiendo sobre algo que genere controversia y apoyos, convocará otros seres igual de polémicos con sus propias banderías, unas más estrafalarias que otras, siempre bajo la amigable tez de nombres como "Caledonia". El cofundador de la Asociación Ateísta de Ecuador, Gustavo LaMotta ya me lo había dicho hace años "En twitter es donde hay que pelear y si le puedes armar pelea a un grande, lo tienes". Me pregunto cuántas cuentas "troll" tendría el otrora líder ateísta guayaquileño.
Mi punto es que, aunque como seres humanos podamos coincidir abierta y frontalmente con los contenidos de nuestro amigo "CarlitosDelmar" e incluso libere nuestra propia sorna leer su diatriba frontal contra algo o alguien que aborrecemos, debemos ser cuidadosos de no deshumanizarnos como él ya lo ha hecho. Finalmente, "Dr. Shungo" y Luis Vivanco dicen cosas muy duras uno sobre el otro, y de hecho ninguno se equivoca, Vivanco se muestra como un periodista inescrupuloso, y "Dr. Shungo" es un troll que se alimenta de la opinión pública. La frontera entre ellos, irónicamente sigue siendo fina.
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