Siameses
...Y Apolo volvió , con mirada de reproche, a atender el llamado de un Dionisio que no podía levantarse por lo ebrio que estaba. Dionisio apenas podía alternar entre vomitar y colocarse en posición fetal, desarrollando en su mente una lucha por no admitir que Apolo, caballo blanco aburrido, a veces puede tener razón.
Apolo toma con firmeza al esmirriado Dionisio, lo arrastra hasta sus aposentos, se asegura de ponerlo de lado a fin de que el vómito que sale de su boca mientras duerme no lo asfixie letalmente.
Una última mirada le da Apolo a Dionisio.....lo desprecia en ese solo instante porque a veces le envidia con ganas. Pero prefiere callar.
Quien decide no callar es Dionisio quien con voz totalmente desalineada y resbalosa pretende asumir fuerza y firmeza para entre sus eructos y meneos de cabeza, declarar...."no me arrepiento de nada" (antes de caer dormido)
Comentarios
Publicar un comentario
Comente el artículo: