Talento
Recuerdo las luchas con las que mis amigos construyeron la esencia de sus vidas: vivir el sueño del artista.
La máxima vitalista nos ha impreso la idea de desarrollarnos dentro del campo del arte como un anhelo de forma de vida alterna a la carrera de ratas del sistema tardocapitalista, pero claro, siempre y en la medida que las cobijas nos alcancen.
Quiero hablar sobre personas muy cercanas a mí, que han tejido sus vidas entre la alteridad y la resistencia, y claro, entre sus propias heridas.
Empiezo con quien sin duda uno ha sido de los hombres más talentosos que llegué a conocer. Hablo de S:Hábil y voraz músico, todo instrumento que tocaba, como Midas, se transformaba en música dorada. No entiendo qué diablos admira mi querido amigo S. de mi gris y enternada vida. Siempre envidié de pies a cabeza su versatilidad musical, ese indómito aire de libertad que imprimía a todo lo que manejaba cuerdas.El oído musical que le permitía tañer notas que atravesaban los andes y llegaban al árido norte mexicano.
Pero, el arte como el piano, como la vida ocurriendo, tiene bemoles: A veces le siento agotado, habiendo constituido su oficio en el de músico a tiempo completo, su rostro y su sensación de despropósito desesperado le angustian cuando me exige respuestas a su existencia. Trato de serenarle y le recuerdo que la vida nos ha devenido, pero también noto que no por ello, se merman en un ápice su habilidad y carisma. Ese carisma que viene a ser la construcción de un "yo hacia afuera" , todo ello en torno a la lucha brutal que implica la vida de un músico.
Otro de mis amigos músicos también ha vivido el anhelo del subjetivo estrellato juvenil construido a base de años. D, baterista y Luthier por arribo; lo encontré en la vida experimentando musicalmente desde el death metal hasta el blues. Como muchos otros, ha pretendido dotar de conceptos indoamericanos al thrash metal y al death core; ya sea desde el Yagé amazónico, que adormece las almas cristianas hasta devolverlas al cosmos vegetal donde la naturaleza omnipresente mata y muere entre lluvias profundas, o si no, a la aldea ventosa enclavada en el ande que cobija y silencia el alma del runa, en una especie de nostalgia dulce. Así, el cultista del metal experimenta la fusión de ritmos en una ensenada sinuosa. No suelo oír sus discos, en general las guitarras y los gritos guturales no le van a mi alma; pero admiro el concepto y su tosudez artística que combina con su asfixiante profesión de docente. De funcionario profesor fiscal que no puede ni debe educar demasiado a los estudiantes que más bien, cuida de sí mismos, del mundo ocurriendo afuera de las aulas.
El hermano de D; A,-docente y músico del rock pesado por igual- también construye su sueño musical, en clave de guitarra a medio tiempo entre sus actividades de -también -profesor de Ciencias Sociales. "Sin Dogma" toca en bares oscuros y lugares que nos grafican potentemente la idea que Dostoyevski describió en sus obras sobre el concepto "tugurio".
Como fuere, en mi vida he visitado algunos de esos lugares, que alguna vez una amiga estadounidense definió como "dive bars". Esto también me provoca reflexionar en que no se nos debe perder en la traducción el espiritu de la idea anglosajona, que implica "un bar para bucear", o "un bar para sumergirse". La autenticidad de lo rústico, descuidado y potentemente oscuro, donde un grupo de profesores rockeros gritan guturalmente con 1 guitarra y un bajo que apenas construyen partituras, es una buena idea de "sumergirse en Dostoyevski".
Finalmente, no siendo todo música entre lo que admiro de mis amigos, debo destacar la pasión y el sentido que tiene para C. el andinismo y la búsqueda de sus nuevos horizontes. Mientras brega con las facetas más crudas de la mediana edad, sobre todo las financieras que se mezclan sombriamente con una sutil y creciente hipocondría, construye con minuciocidad lo que considera el ideal de su vida: ganarse el sustento subiendo a las nieves perpetuas que nos rodean. Si bien alguien podría decir que el andinismo no es un arte sino más bien una técnica, yo me pregunto, ¿Cuál es la distancia entre técnica y arte? Los semiólogos sugieren que ars y tekné parecen nacer de distintas cunas, pero, curiosamente la expresión latina ars es una heredera de la griega tekné. Es decir, la labor de nuestras manos, para nuestras manos, para nuestra mente, la labor creadora, el homo laborans que ya sugirieron autores como Marx u Ortega & Gasset, nos colca de frente a la idea del talento manifiesto en la técnica de escalar hasta las nieves perpetuas, en claro desafío a nuestra existencia, o en búsqueda del silencio eterno de las montañas, o talvez, en el mero deseo de diferenciación que nos invade a todos que hace imposible la homogeneidad del ser, como una variante del arte.
¿Qué puedo decir desde el "yo"?
En mi habitación tenía una guitarra llena de garabatos, stickers y un forro lleno de pins. Performaticé tanto esa guitarra, en una clara compensación plástica de mi inhabilidad para cruzar la frontera de la musicalización de mis ideas. He escrito a varios artistas de la escena independiente a fin de que tomen en cuenta mis ideas para musicalizarlas. Me he encontrado de frente con la frustración del silencio frente a mí. Escribo tanto, y dejo mis ideas reposando en este vacío agujero binario, y nada pasa o pasará.
Tambén dibujo trazos y más trazos en las bellas hojas blancas que compré con los sobrantes de mi salario. Así, lleno de imágenes elusivas varios boceteros. Los comparto ocasionalmente en instagram pero nuevamennte, el silencio ante el raro arte-de-tiempo-libre-, me devuelve a la reflexión de si mis trazos, o mis descripciones, o mis palabras escritas son técnica, arte, o un mero escape. Escribir y dibujar aunque no haya un público al cual dirigir mi "trabajo" me pone a reflexionar en esa frase de rara motivación que a veces sale de la nada "baila, como si nadie te estuviese mirando". Y, para el efecto de esta reflexión, "haz tu arte aunque no veas al público nunca". Talento.
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