Un relato de anticipación al que adjunté una reflexión
En el bosque de los edificios, entiendo por qué Kafka no quiso descubrir que era Kafka.
Me imagino la historia de un hombre tan solitario, en el siglo XXII talvez, que tiene conflictos con su novia cyborg, Tiya, porque, a pesar que le enseñó a que debe quedarse en silencio y con actitud contemplativa cuando caminan por el bosque asignado a su cuadra de edificios multifamiliares y multifuncionales, 3 veces por semana, como dicta el permiso de salir del edificio; descubre que ella le obedece, pero se pone a hacer un diagnóstico de sistema y una actualización de firmware mientras finge contemplar los árboles que crecen en el santuario. Lo notó por un leve sonido en su hardware detrás de sus pupilas de aleación de cristal.
No logro pensar cómo conectar la historia con otros elementos que permitan atrapar al lector, no obstante, pienso que:
El hombre soliario, al que decidí llamar Zou; tiene todavía correos electrónicos de su ex-novia, Trea. y recuerda tiempos pasados.
Pienso que ellos desearon casarse y solicitar tener un hijo a la autoridad gubernamental. Cuando recuerda las conversaciones con Trea, el principal recuerdo que tiene es que había elegido un nombre anticuado para el nascituro. Algo como Pedro. Pienso que Zou recuerda cómo hacía reír a Trea con su ocurrencia. "¡Un hijo biológico!, ¡y sin eugenesia! cada vez te siento más estrafalario, Zo"
Pienso que en el siglo XXII; las personas usarán en consuno, nombres diminutos; así, enlisté una serie de combinaciones antojadizas de no más de 4 letras, que hacen casi imposible distinguir el sexo de quienes lo poseen. Asumo que en el siglo XXII; ese concepto estaría cada vez más distante.
Preu
Aslu
Irm
Reze
Else
Frit
Bare
Pienso en otra escena que puedo conectar a la historia:
Pienso que Zou, siente tristeza cuando sus jornadas laborales terminan, ya que, entre su novia cyborg, con la que discute cada vez más porque descubre que decidió colocarle anuncios de forma más notoria en las noches, antes de dormir, o peor, justo después de cohabitar; y su ex novia, con la que siguen escribiéndose cartas que básicamente son comandos de programación matemática, siente que solo se halla a sí mismo en el alienamiento (oxímoron, lo sé) cuando se sumerge en su actividad laboral para evitar afrontar su existencia.
C:/Zou/ probemos los haikus.exe
D: /Remote/ Trea/ Comando no admitido
D: /Remote/ Trea/hoy solo quiero que enumeres las cosas que recuerdas de nuevo.exe
C:/Zou/Ask to/Trea/ ¿recordar es volver a vivir?
D: /Remote/ Trea/ Repite comando anterior.exe
C:/Zou/ Puedo enviarte la lista
D: /Remote/ Trea/Procede,
C:/Zou/Insert%Object?/Attach to/Trea/RECUERDOS DE AMBOS DOS.pdf
D: /Remote/ Trea/Te agradezco, lo leeré, y te cuento mañana.
D: /Remote/ Trea/exit.exe
Pienso que los relatos de anticipación estilo noventero, en los que la sociedad tardocapitalista pensaba en cosas como las que sugirieron autores como Huxley u otros; tienen un aroma interesante a "retrofuturismo" en el que los ingenuos habitantes del pasado imaginaban en la esfera de su pensamiento, la vida en el futuro.
Imagino que los oscuros comandos descritos arriba distan de una realidad en la que, probablemente, no existamos más como civilización. No obstante, tampoco siento que el ser humano de la siguiente centuria viva como describo. A veces sospecho incluso, que aunque el concepto del "tricentenario" llene las festividades locales americanas, allá en el lejano 2100, muchas realidades van a seguir ancladas a este presente que, hoy por hoy, también es jalado bruscamente al siglo XX. Como aquél del bosque de edificios nublados de 1924,donde un moribundo Kafka deseó rabiosamente, seguir siendo anónimo.
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